1972 – Las grandes huelgas del te, la yerba y el tabaco

Contame una Historia

A finales de 1971, el MAM ya era una fuerza a tener en cuenta. “En enero de 1972 vino Pablo Fernández Long, a hacer su tesis de Sociología, justo en la huelga del té. Empezó a participar en las discusiones. La Comisión Central del MAM le pidió que se quedara y lo nombró asesor”, recuerda Juan Carlos Berent. “En las discusiones con los industriales tealeros nosotros teníamos desventaja por falta de datos sobre los mercados de exportación. Con los contactos de Pablo, la cosa cambió, no nos podían meter el perro tan fácil. Podíamos demostrar que podían pagar el precio que pedíamos, ganando plata”.

Mi tarea fue buscar información sobre costos de producción y precios internacionales para exigir un precio rentable para el productor. Nos reuníamos con los Núcleos de Base para analizar costos y recibir la opinión de los socios, sintetizábamos las propuestas en la Comisión Central y se tomaban las decisiones en Asambleas Generales.

Se sucedían los petitorios del MAM al gobierno provincial, encabezado por el brigadier Rossi. Y el MAM recibía promesas que no se cumplían. Finalmente, antes que entregar la cosecha por unos centavos, los colonos preferían tirar el téen los caminos, o frente a los centros de acopio. La adhesión a la huelga del MAM era enorme. Los industriales y comerciantes no cedían. Tenían con quéaguantar. Para los colonos era más duro. Nadie tenía ahorros ni reservas. Claro que no faltaban los “carneros” que intentaban vender su té. En general productores medianos. Los socios del MAM no podían permitir que se rompiera la huelga y cuidaban que se respetaran las decisiones de “la MAM”.

Y asíaparecieron los palos en los caminos, y las cargas de tétumbadas, o rociadas con querosén, los miguelitos, y las protestas de los agricultores ante los acopiadores, los industriales o las cooperativas que no adherían a la huelga. Y también aparecieron la represión, los palos por el lomo y las detenciones.

“A veces teníamos que salir a recorrer comisarías para sacar a los compañeros detenidos. Nos ayudaban abogados peronistas como Miguel Moreira y Walter Cassoni, que no nos cobraban, porque apoyaban nuestra lucha”, señala Juan Carlos.

Una de las mayores redadas terminócon cientos de colonos, hombres, mujeres y chicos, detenidos en el Escuadrón 9 de Gendarmería de Oberá. Allí fuimos con Miguel Moreira y el juez Seró, que ordenóinstalar una mesita en el playón e hizo traer a los detenidos. Asípasaron durante varias horas. Seróanotaba su nombre y apellido, domicilio, y ocupación, y les preguntaba la causa de la detención. Todos contestaban más o menos lo mismo: que estaban haciendo huelga porque no les pagaban un precio justo por el té. Seródisponía su libertad, y uno tras otro salían hacia el portón del escuadrón. Fue un triunfo para el MAM, porque los colonos sintieron que no estaban solos.

Finalmente, entre el MAM que no aflojaba y los industriales que no cedían, el gobernador citóa los representantes de los industriales y comerciantes y a la Comisión Central del MAM. En la reunión cada parte defendiósu posición. Los industriales insistían en que era imposible pagar lo pedido por el MAM porque el precio internacional no dejaba margen. Pedro Peczak dijo que los industriales siempre venían con la misma historia para no pagar. Rossi levantóla reunión dando a las partes 10 días para volver con pruebas de sus afirmaciones. La Comisión Central me encargóque consiguiera información cierta sobre los precios de exportación del té. Hablamos con Adolfo Iglesias, gerente de la Cooperativa Agrícola de Oberá, nos conectó con la Federación Argentina de Cooperativas Agrícolas, en Buenos Aires. En nombre de la federación pedimos precios a Ámsterdam y Londres, en aquel entonces los dos mercados de témás importantes. Cuando llegaron las respuestas, armamos las carpetas con los datos, y volvimos a Misiones. El día de la reunión los industriales presentaron sus costos, precios, y otros datos. Insistían en que el precio internacional no permitía pagar lo pedido por el MAM. Rossi preguntóa Peczak quétenía que decir.

Pedrito le dijo que en esos papeles sólo había mentiras, que no perderíamos tiempo discutiendo, y pasó a Rossi la carpeta que habíamos traído de Buenos Aires. “Allíestán los verdaderos precios internacionales”, dijo Pedrito. El gobernador leyórápidamente los primeros párrafos y empezóa ponerse rojo, se puso de pie transpirando: “Se terminóla reunión”, gruñó. “Se van todos de acá, y ustedes van a pagar lo que piden los productores”, agregómirando a los industriales. “Si no lo hacen los meto presos”.

Fue un triunfo espectacular que fortalecióal MAM y a su conducción, y dio a los agricultores de Misiones confianza en su organización y en su capacidad de lucha. “El éxito logrado con estas conquistas hicieron que el MAM creciera de manera impresionante”, agrega Juan Carlos. “Llegamos a 190 Núcleos de Base organizados”.

“La Asamblea de delegados del 1°y 2 de julio de 1972, decretóun paro general de 48 horas por incumplimiento de petitorio para los días 14 y 15 de julio. Ese fue un paro total. Con ese paro cobramos el reintegro de la yerba del año 65, una reivindicación que teníamos desde que empezóel MAM”.

“En septiembre de 1972 visitóla provincia el presidente de facto, el general Lanusse, y sucedieron dos cosas que hay que resaltar. Primero: El protocolo del presidente decía que se reuniría con el MAM, pero la CCC dijo que no, porque no aceptaba reunirse con el responsable de nuestra desgraciada situación.Segundo: Los sacerdotes de Posadas se negaron a rezar el Tedeum en la catedral, por considerar que la presencia del presidente elo convertiría en un acto seudo religioso. Dos duros reveses para el dictador”, concluye Juan Carlos Berent.

Por Pablo Fernández Long, especial para MTH.

Foto: Pedro Peczak, elegido Secretario general del MAM en febrero de 1972, condujo el movimiento durante las luchas y conquistas de ese año y los siguientes.