Andresito, Artigas y las primeras vacunas en Misiones

Andresito

El mundo desarrolla la mayor campaña de vacunación de la historia, con miras a ponerle fin a la pandemia de Covid-19. Entre ello, nuestro país es uno de los que más vacunas lleva aplicadas, al igual que en Misiones, que sostiene un ritmo acelerado de dosis. Esta no es la primera vez que se realizan campañas de vacunación. En el pasado también se registraron otras tareas, quizás no tan complejas como la actual, pero sí con la misma intención: acabar con enfermedades contagiosas.

Desde el inicio de la conquista española y portuguesa de América, que la viruela se convirtió en la principal causa de muerte entre los pueblos originarios. Esta enfermedad fue traída por los conquistadores y rápidamente hizo estragos en la población nativa. En las Misiones, por ejemplo, se registraron varias pestes de esta enfermedad, las que diezmaron a la población.

Este drama perduró hasta fines del siglo XVIII, cuando un científico inglés inventó la vacuna contra la viruela, cuyo uso se fue generalizando en todo el mundo occidental. Los líderes de la revolución rioplatense mostraron especial preocupación en difundir el uso y la aplicación de esta vacuna. Manuel Belgrano y José de San Martín, por ejemplo, lo impulsaron,

En nuestro territorio, la vacuna llegó por obra del Protector de los Pueblos Libres, José Gervasio Artigas, quién le remitió dosis de la vacuna y un manual de instrucciones para su aplicación al Comandante General de Misiones Andrés Guacurarí y Artigas. Así lo atestiguan los documentos obrantes en el Archivo Artigas.

El 13 de marzo de 1816, desde el campamento de Purificación, Artigas le informaba a Andresito que “le remito [...] los demas encargues, q.e me pide p.a curar las Viruelas” (Archivo Artigas, Tomo 29, página 31). Unos días después, el 29 de abril, Artigas le comunica que “remito a V. ese libro, q.e contiene la instrucción de la Bacuna p.a q.e se ponga en todos los q.e no tengan Viruela, q.e es el mejor preservativo contra ese contagio desolador. Al efecto vá esa instrucción manuscrita, q.e con ella y el Quadernito qualq.a pudiera hacerse cargo de bacunar los jóvenes y / conservar la Bacuna. Por lo mismo remito a V. dos vidrios p.a q.e de ese modo con el Fisico, y alg.a otro curioso Facultativo, o inteligente puedan perpetuarla, y recogerla haciendo ese beneficio a la humanidad” (Archivo Artigas, Tomo 29, páginas 40 y 41).

No tenemos mayores datos sobre su aplicación en la época, sí que el propio Andresito fue víctima de la enfermedad y que, por ello, no participó directamente de la batalla de Candelaria. De todas formas, estos escritos de Artigas evidencian la preocupación del Protector por mejorar la calidad de vida de los misioneros de entonces. Misioneros que, como nosotros, los actuales, debíamos sortear una peligrosa enfermedad contagiosa.

Por Mgtr. Pablo Camogli.