Con innovadora propuesta, Corpus Christi pone en valor su patrimonio histórico (1ra parte: la muestra)

Misiones Jesuiticas

Días atrás, el gobernador Oscar Herrera Ahuad inauguró el centro de interpretación de la Misión Jesuítico-Guaraní de Corpus Christi, con una muestra inaugural y la apertura de los senderos señalizados que invitan a recorrer los vestigios del antiguo pueblo misionero. Se trata de una innovadora puesta en valor desarrollada en los últimos años, a partir del trabajo colaborativo entre provincia, municipio y un grupo de profesionales provenientes de la historia, la arquitectura y la restauración.

MTH visitó el centro de interpretación y recorrimos, bajo la magnificencia del monte nativo, los restos de lo que alguna vez fue uno de los pujantes 30 pueblos históricos de aquella experiencia desarrollada en la región, durante los siglos XVII y XVIII. Este es el cuarto pueblo de los cinco que se ubican sobre la margen izquierda del Paraná, en Misiones, en contar con un centro de interpretación. Los otros son San Ignacio, Loreto y Santa Ana. Solo falta Candelaria, cuyas ruinas se encuentran en terrenos federales, próximos a una unidad penitenciaria que dificulta su puesta en valor. En el caso de Corpus Christi se trata de una propuesta innovadora que vale la pena conocer.

 

La historia es comunidad

 

La riqueza patrimonial de estos pueblos es invaluable, pero sin un trabajo de rescate, preservación, estudio y puesta en valor, se convierten en una pila de escombros sepultadas bajo el avance del monte nativo. En la última década, el municipio de Corpus Christi avanzó en un trabajo de recuperación del predio que albergó a la Misión, como así también en el rescate de piezas que pertenecieron al mismo, como tejas, lápidas, clavos, imágenes religiosas y una impactante pieza de piedra perteneciente a la fuente que había en el pueblo.

Todo este trabajo se desarrolló con un objetivo básico y común a otros semejantes: la puesta en valor del predio que ocupó el pueblo y el rescate de piezas y artefactos que pertenecieron al conjunto arquitectónico. A partir de allí, una segunda etapa que consiste en la catalogación y análisis de los restos, ya sea para un estudio académico, para su guarda y conservación o para su exposición pública.

Aquí nos encontramos con un objetivo más amplio y generoso. Tanto la municipalidad, como el equipo responsable del proyecto, apuntan a que la puesta en valor de la antigua Misión incluya a la comunidad en su conjunto. En primer término, para que los 5.000 habitantes del municipio dimensionen la historia que alberga el suelo en el que habitan. No solo con la intención de que se conviertan en espectadores del pasado, sino para que se constituyan en protagonistas de su propia historia. Esta idea se resume en el título del folleto que reciben los visitantes al centro de interpretación: “Un pasado que, siempre hoy, inspira futuro”, enfatiza el texto. La intención es clara, que aquel pasado, por tanto tiempo sepultado y en ruinas, se constituya en un elemento presente para la población, desde el cual resignificar su identidad y su proyección futura como sociedad.

Desde su origen, el proyecto se vinculó con la población mediante actividades en las escuelas, charlas para la comunidad e, incluso, la visita de los profesionales a cada una de las casas cercanas al predio reduccional o a las familias que conservan piezas que pertenecieron a la misma. A partir de este diálogo es que se logró la restitución de vestigios que estaban en manos privadas y que ahora forman parte del acervo del centro de interpretación, o sea, de la comunidad en su conjunto. La apertura del centro, la muestra inaugural y la construcción de los senderos interpretativos sirvieron para consolidar este proyecto y para generar mayor confianza entre aquellas personas que se habían mostrado escépticas sobre la realización del mismo, ante lo cual preferían custodiar en forma privada las piezas que atesoran desde hace décadas, con indudable cariño y responsabilidad. Hoy, la población de Corpus Chirsti sabe que cuenta con un lugar propicio y adecuado para resguardar el patrimonio colectivo y las donaciones de piezas al centro son cada vez más asiduas.

 

La historia es patrimonio

 

Estela Garma, licenciada en restauración y en museología y fundadora del Centro Aletheia que encabezó el trabajo en Corpus Christi, le detalló a MTH la muestra inaugural y nos acompañó durante el recorrido por los senderos (la descripción de los senderos se desarrollará en la segunda parte de esta nota). En representación del municipio, Garma acompañó todo el proceso de puesta en valor del predio y fue una de las ideólogas de la propuesta de interacción constante entre patrimonio y comunidad. Otros actores determinantes fueron la subsecretaría de Gestión Estratégica de la provincia y la filial argentina del Consejo Internacional de Museos. Además, colaboraron activamente el magister Andrés Sansoni, la arqueóloga Alejandra Smith y el historiador Esteban Snihur, uno de los máximos exponentes del estudio del pasado jesuítico en Misiones. La muestra en sí fue diseñada por Garma y Sansoni y contó con la participación del profesor Lorenzo González en maquetas, la artista Valeria Garibotti en las ilustraciones, Daniel Reta y Quinde Sansoni en diseño gráfico y Gabriela Marín y Claudia Núñez en las traducciones. Por último, se debe mencionar el aporte de la Dra. Ana María Gorosito, quien años atrás bregara en defensa del patrimonio local, y el del Dr. Norberto Levinton, autor de un libro sobre la reducción que, lamentablemente, aún perdura inédito.

En términos generales, la muestra apunta a dos objetivos. Primero, ofrecer una imagen, lo más cercana posible, de cómo fue el pueblo de Corpus Christi durante la administración jesuítico-guaraní. La maqueta, muy bien lograda, domina buena parte del salón y presenta un diseño urbano probable, ya que no se han encontrado planos o croquis sobre este pueblo, como sí existen sobre otros de la zona. Al respecto, los datos disponibles reflejan ciertas particularidades urbanas, quizás debido a las mudanzas que atravesó desde su fundación, en 1622 sobre la margen derecha del Paraná. La ubicación final fue la cuarta del pueblo, cuyo emplazamiento definitivo recién se estableció a comienzos del siglo XVIII.

En segundo término, la muestra procura sintetizar parte del patrimonio que albergaron aquellos muros, hoy derrumbados. Se destaca la preocupación por establecer un orden coherente y una línea argumental en cada una de las vitrinas de la exposición. La intención es mostrar el patrimonio disponible organizado, de forma tal, que sirva para explicar distintas características del funcionamiento y la vida cotidiana. El arte, la producción, la religiosidad, la organización social y la administración política se describen mediante la combinación entre el acervo material expuesto y la cartelería explicativa.

El balance final de la muestra es altamente satisfactorio, ya que lo entendemos como un punto de partida, un mojón en el camino del rescate de la historia de casi 400 años de Corpus Christi. Desde la mirada de un profesional de saberes relativos, al no ser especialista en la materia, encontramos algunos baches de continuidad y relación entre temáticas y piezas expuestas. La repetición de piezas, como las lápidas, o el intercalado de objetos de tiempos históricos diversos, producen algún desconcierto en la continuidad de la muestra. Ello puede ser fruto del corto tiempo en que se preparó e instaló la misma para suinauguración, como así también al espacio limitado que se dispuso, de apenas un salón. Por otro lado, nos preguntamos si tanto la información que se ofrece como la forma en que se lo hace favorece la “empatía” de los visitantes, esto es, lograr que el público se ubique en el tiempo y el espacio en que sucedieron los hechos. Apenas dos detalles que no opacan ni el sentido comunitario del proyecto ni la importancia patrimonial de la muestra. Con mayor o menor entendimiento sobre la temática, es dable imaginar que el espíritu de buena parte de los visitantes se sacuda ante el esplendor y la excepcionalidad de aquella historia, tal como nos ocurrió a nosotros.

En síntesis, la inauguración del centro de interpretación de la reducción jesuítico-guaraní de Corpus Christi se constituye en un suceso destacadísimo en el proceso de puesta en valor del patrimonio reduccional misionero. Con esto, nuestra provincia genera un nuevo atractivo turístico, ratifica una política pública en torno al patrimonio jesuítico e intensifica la pretensión de fortalecer las identidades locales, a nivel de municipio, mediante la integración de sus historias en un plano de más larga duración que el tradicional, establecido en la llegada de los inmigrantes como punto de origen.

Corpus Christi apuntó a poner en valor su acervo jesuítico-guaraní desde una propuesta innovadora que articulara patrimonio y comunidad. Ese proyecto se desarrolló mediante la labor conjunta entre sector público (provincial y municipal) y sector privado. El resultado de todo ello es esta muestra inaugural. Una muestra que, como su nombre lo indica, es tan solo una inauguración, un comienzo, el inicio de un proceso que rescata el pasado del territorio, lo hace presente en la comunidad que lo habita y lo proyecta al futuro como sociedad organizada.

 

Texto y fotos: Mgtr. Pablo Camogli

 

Agradecimientos:

A la colega Estela Garma.

Al intendente de Corpus Christi Orlando Rostan.

A la profesora Priscila Robin.

A los trabajadores municipales del centro de interpretación.

Al Centro Aletheia.