El mes de Artigas: ¿Quién fue José Artigas?

Biografias

Desde el año pasado que el mes de septiembre se denomina como “el mes de Artigas en Misiones”, en homenaje a José Gervasio Artigas, el Protector de los Pueblos Libres a los que perteneció nuestra provincia en tiempos del Comandante General Andrés Guacurarí. Pero ¿quién fue realmente José Gervasio Artigas? ¿Por qué su historia es importante en el pasado misionero? ¿Cuál es el vínculo que tuvo con nuestra provincia? ¿Cuáles fueron sus ideales? ¿Por qué Andresito lleva su apellido? ¿Cuál fue su lucha? ¿Cuál fue su destino final?

Estos son solo algunos de los interrogantes que abordaremos durante estas notas dedicadas al bicentenario del paso de Artigas por estas tierras y que el año pasado publicara Misiones On Line. En esta nota inicial vamos a conocer al personaje desde su nacimiento hasta el estallido revolucionario e independentista de 1810. Su niñez, su juventud, su carrera militar serán temas a desarrollar, no como mera descripción, sino con el objetivo de entrever, en aquella etapa formativa, los cimientos de lo que luego será su propuesta político-social para encauzar al procero revolucionario en el ámbito rioplatense.

El joven Artigas

Artigas nació el 19 de junio de 1764, en Montevideo, la actual capital de la República Oriental del Uruguay. Por entonces, aquella ciudad era parte del virreinato del Perú, ya que ni siquiera se había creado el del Río de la Plata, que data de 1776. Los Artigas eran una familia acomodada, con una extensa tradición, tanto en la faz productiva dedicados a la cría de ganado, como en la faceta pública de la carrera de las armas. Su abuelo y su padre fueron capitanes al servicio del rey. Al primero, Juan Antonio, la autora uruguaya Ana Ribeiro lo describe como un “profundo conocedor del terreno [que] representó los intereses de los paisanos y colonos pobladores, legando a su estirpe un certero instinto para moverse entre los lugares y los hombres”. El segundo, Martín José, será, fundamentalmente, un propietario de grandes propiedades en la campaña oriental.

 Predestinado por imperio paterno a convertirse en administrador de las extensas tierras de su familia, el joven Artigas optó por otro camino: el de la vida rural y campestre. Con apenas 12 o 13 años, José Gervasio prefirió marcharse a vivir en la campaña, quizás acicateado por el influjo de su abuelo Juan.

Durante más de tres décadas, el ámbito rural y la región fronteriza forjaron la personalidad de Artigas y sirvieron como base para que este delineara el ideario social que luego propondrá como proyecto para toda la región, ya en la década de 1810. Es interesante ese vínculo con la frontera, en especial con esa zona tan ambigua en la que se entremezclaban diversos actores sociales: criollos, españoles, portugueses, mulatos, pueblos originarios, escapados de la justicia, desertores de los ejércitos, contrabandistas, peones rurales y un largo etcétera en el que el joven Artigas parece que hubiera encontrado el contexto propicio para su propia formación.

Uno de esos vínculos estrechos lo mantuvo con la nación charrúa, pueblo originario de la región oriental y un belicoso vecino de los guaraníes. Algunas fuentes, incluso, hablan de una convivencia temporal de José entre aquellos. Más allá de ser cierto o no está afirmación, la evidencia histórica demuestra que en el proyecto artiguista los pueblos originarios eran incorporados en igualdad de condiciones al resto de los actores sociales. Y esto no solo con referencia a los charrúas, sino, y más importante para nosotros, con los guaraníes, tal como veremos en próximas entregas.

La carrera militar

A fines del siglo XVIII se producirá un cambio fundamental en la vida de Artigas: su incorporación al cuerpo de Blandengues, en 1797. Los Blandengues eran una fuerza destinada al control de las fronteras del imperio español en América, pero en el caso de las orientales tenían otras funciones conexas, como el control del contrabando y morigerar las tensiones sociales que se producían entre propietarios y peones rurales. De esta forma, Artigas pasó de ser parte de ese gran y heterogéneo colectivo social que pululaba por la campaña oriental, a ser la autoridad competente a la hora de poner e imponer el orden en la región, algo que se ganó gracias a “su mucha práctica de los terrenos y conocimiento”, según el informe de sus superiores.

En el rol de Blandengue profundizará su relación con los actores sociales rurales, incluso sin que el ejercicio del monopolio de la fuerza pública lo impulse hacia una postura de superioridad o autoritarismo. Muy por el contrario, las fuentes indican que su vínculo, tanto con el gauchaje como con los charrúas, mantuvo las formas amistosas de antaño. Para comienzos del siglo XIX, Artigas ya era una figura prominente, reconocida y respetada en buena parte de la campaña oriental.

Un aspecto que aparece en forma temprana en el accionar de Artigas, y que luego se intensificará con la revolución, es el de la tierra. El derecho a la propiedad y el uso de la tierra será un elemento nodal para el posicionamiento que los distintos sectores sociales tendrán frente al derrumbe de la monarquía española en América. La realidad es que las tensiones en torno a la tierra eran un problema de vieja data en la región, tal como lo demuestra la actitud de Artigas en esos años finales de la colonia. Durante su colaboración junto a Félix de Azara, en la fundación de colonias agrícolo-ganaderas al norte de la Banda Oriental, José tendrá algunos roces con el naturalista, más que nada debido a la predilección del oriental en beneficiar a los sectores populares, en especial mediante la entrega directa de lotes de tierra para labranza.

Según comenta Ana Ribeiro, entre 1808 y 1810, o sea, en los meses previos al estallido revolucionario, Artigas continuaba repartiendo tierras públicas al norte del Río Negro. Si bien respondía a una orden del gobernador de Montevideo, lo hacía en forma directa, sin más trámite que su poder para distribuir tierras y siempre con un criterio social que privilegiara a los que menos tenían.

Entre esa trayectoria juvenil y adulta en la campaña junto a un heterogéneo colectivo de actores sociales, que conformaban la vida cotidiana en la frontera rioplatense entre España y Portugal, más su paso por el cuerpo de Blandengues, es que Artigas conformó su personalidad. Más importante aún, configuró un sentido de las relaciones sociales muy particular y distintivo frente al que tendrán sus pares de las elites acomodadas de Montevideo y Buenos Aires, las que, al igual que él, serán grandes protagonistas del proceso revolucionario a partir de 1810. Es en ese origen tan particular, es en esa trayectoria de vida específica en donde podemos encontrar los antecedentes primarios del proyecto de sociedad que intentará plasmar la Liga de los Pueblos Libres.

Por Mgter. Pablo Camogli.