Nuevo columnista: Oscar Daniel Cantero

Andresito

Las miradas historiográficas en torno a Andresito

Cabría pensar que el interés en torno a la figura de Andrés Artigas es un fenómeno relativamente reciente, propio de una sociedad que sólo en los últimos años comenzó a poner en valor los componentes no criollos de su pasado. Sin embargo, son numerosos los historiadores que desde hace más de un siglo vienen haciendo sucesivos aportes tendientes a poder armar el complejo rompecabezas que constituye la vida y el accionar del comandante guaraní.

Ya desde mediados del siglo XIX intelectuales y viajeros, como Martin de Moussy dejaron diversas referencias sobre Andresito, aunque en su mayoría se trata de datos dispersos e imprecisos. Recién a través de la obra de Bartolomé Mitre se tuvieron más detalles, basados en la documentación a la que tuvo acceso. Por su posicionamiento claramente liberal, su mirada no fue precisamente favorable hacia los aliados de Artigas.

Entre los historiadores uruguayos se destacaron tempranamente Francisco Bauza y Enrique Patiño, y ya al promediar el siglo XX Flavio García y Eugenio Petit Muñoz. Todos ellos, más que centrarse en el espacio misionero, vieron en Andresito la personificación del apoyo indígena al proyecto artiguista, concebido como la matriz originaria de la nación uruguaya.

En Corrientes, por su parte, también tempranamente se despertó el interés historiográfico en torno a la figura de Andresito. La valoración es totalmente negativa en este caso, y deja entrever claramente el resentimiento que generó entre el patriciado urbano local (que fue el que primero construyó relatos históricos) la ocupación guaraní de 1818. La síntesis más acabada de esta “leyenda negra” se dio en la pluma de Manuel Florencio Mantilla, para quien Andresito y sus hombres eran bárbaros salvajes que humillaron a los correntinos y mancillaron su honor. Una mirada diametralmente opuesta se dio entre los historiadores correntinos de la costa del Uruguay, que vieron en el comandante un primer héroe local. Entre estos historiadores, se destaca fundamentalmente por su profundidad y erudición la poco difundida, aunque profusa obra de Juan Luis Savoini.

Finalmente, en Misiones, el impulso el torno al estudio y el encumbramiento de la figura de Andresito como prócer local se dio fundamentalmente a partir de los años 40 del siglo pasado, a partir de labor de la Junta de Estudios Históricos de Misiones. Aunque previamente se aparecieron algunas menciones en la obra de Raimundo Fernández Ramos, fueron las publicaciones de Aníbal Cambas y Julio César Sánchez Ratti las que más profundizaron en la temática. Al mismo tiempo la Junta promovió la construcción simbólica de la imagen del héroe a través de la edificación de monumentos, el impulso del uso de la bandera de Artigas y el fomento del uso del nombre del Comandante en escuelas, instituciones y calles. Todo ello se enmarcó en su objetivo fundacional: impulsar la provincialización de Misiones, construir un relato histórico que legitimara esa condición y generar una identidad local que homogeneizara la diversidad cultural resultante del aluvión inmigratorio.

En 1980 se dio un nuevo avance con la publicación del libro de Salvador Cabral Arrechea, quien, a través de una interpretación fuertemente vinculada al revisionismo de izquierda de Abelardo Ramos, buscó vincular a la figura de Andresito con la lucha emancipatoria latinoamericana. Se trató de la primera publicación de gran tirada, a escala nacional, referida al tema.

En los noventa se inició la era Machón, a partir de la prolífica obra de este historiador, con quien tuve el privilegio de trabajar en sus últimos años. El esfuerzo de Jorge F. Machón se centró, fundamentalmente, en responder a los interrogantes todavía existentes en torno a la vida de Andresito, y a su vez, aportar una abundante documentación obtenida en numerosas visitas a archivos de Argentina, Uruguay, Brasil y España.

El último aporte destacable es el de Pablo Camogli, autor de la más reciente obra centrada en Andresito, la cual tiene el valor fundamental de encuadrar la figura del guaraní en la renovada historia de los sectores populares que se viene produciendo en los últimos años.

En síntesis, cada generación aportó una mirada específica y propia en torno a la temática. Cada autor abordó a Andresito desde una perspectiva diferente, de acuerdo al lugar en el que escribió, a su propio momento histórico y a su ideología. Por eso resulta imposible estudiar de manera lineal y simplista a un personaje histórico tan complejo, tormentoso y contradictorio. Casi tanto como la época en la que le tocó vivir.

Por Mgtr. Oscar Daniel Cantero, especial para MTH